- Testimonio de la Poderosa Intercesión de la Santísima Virgen María
Nombre: Nancy Rodríguez de Orozco
La Virgen es una Madre que intercede por nosotros
Un día de septiembre de 2014 comencé a orinar sangre en abundancia y botaba coágulos de sangre, fui hospitalizada y me hicieron una serie de análisis, me diagnosticaron dos tumoraciones en el riñón izquierdo, el cual ya estaba perdido, y una en el derecho. Los médicos decían que había que operar de inmediato para salvar el riñón derecho y extirpar el izquierdo; ellos decían, que por las condiciones en que estaba el riñón derecho, yo iba a quedar en diálisis y con una sonda de por vida; además de eso, luego de la operación estaría en terapia intensiva. Pero, cada vez que me iban a operar, pasaba algo o faltaba alguno del equipo médico y suspendían la operación. La operación finalmente, fue programada para el 17 de noviembre de 2014, estaba todo listo y el equipo médico completo y ese día amanecí con fiebre y tos, al examinarme el médico dijo que no podían operarme con esa gripe tan fuerte y me dieron de alta hasta que se me pasara todo. Inmediatamente que salí del hospital ya no tenía ninguno de los síntomas de la gripe, llegué a casa y, esa noche, pude dormir muy bien. Al día siguiente, 18 de noviembre, día de la Virgen de Chiquinquirá, amanecí diferente y por personas que estaban orando por mí, me enteré que la Virgen me había obtenido del Señor un gran milagro. Cabe destacar que, en todo el proceso de hospitalización, todos mis hermanos de la Comunidad Madre de Dios, personas de otras confesiones cristianas y personas asistentes a la Basílica de La Chinita, en el estado Zulia, estaban orando por mi sanación.
Me vuelven a hospitalizar en enero de 2015 para la operación, que era catalogada de alto riesgo, primero me operaron del riñón derecho y la intervención fue más rápida de lo que los médicos esperaban y comentaban que había sido todo un éxito, uno de ellos expresó: «Fue un milagro». Luego de un tiempito fue la operación para extirpar el riñón izquierdo, la cual fue también sin problemas, no estuve ni en terapia intensiva, ni con sonda ni diálisis como habían dicho primeramente los médicos.
Hoy doy gracias a Dios, a la Virgen de Chiquinquirá, a mi Comunidad Madre de Dios y a todos los que oraron por mí, pues estoy en perfecto estado de salud.
2. Dios me sanó de cáncer.
Nombre: Fernando
“Tenía nódulos cancerígenos en la garganta, me dolía mucho. Asistí a la Misa Dominical el día 15 de noviembre. Al momento del paso solemne del Santísimo por toda la Iglesia, sentí que me movían algo en mi garganta. El Dr. Gómez me dijo que debía ir a mi médico para que me evaluara porque Dios había obrado una sanación. Efectivamente, al momento de que el médico me evaluó vio que los nódulos habían desaparecido y solo quedaba un pequeñísimo nódulo sin riesgo, este quedó sorprendido debido a mi anterior diagnóstico. Doy gloria a Dios por haberme sanado”, dijo Fernando.
3. Cambió mi vida cuando conocí al Señor
Nombre: Yiselle Landaeta
Mi vida era vacía y vivía en depresión, no conocía al Señor y, a pesar de asistir a la Misa los domingos, no sabía que Nuestro Señor Jesucristo estaba realmente vivo en la Eucaristía, iba solo por cumplir con la costumbre que me ensañaron mis padres. Mi papá era un hombre del mundo y se embriagaba, llegaba tarde a la casa o no llegaba, mi mamá vivía en angustia por él. Hasta que un día comenzó a cambiar la vida de mi papá a través de la aparición del rostro de Jesús en el marco de una puerta a la cual mi mamá le había hecho un remiendo. El, buscando respuestas, llegó a la Plaza Miranda donde estaba un sacerdote predicando (el Padre Torres). Conoció el amor misericordioso de Dios dejó de llevar una vida disoluta, comenzó a asistir a Misa diaria y a rezar el Santo Rosario. Viendo los cambios en él, sentía como una inquietud y rezaba con él, veía en él ese amor de Dios que nos invitaba a cambiar de vida pero no lo sentía. Al morir el Padre Torres comencé a asistir a la comunidad Madre de Dios, a los grupos de Oración y el Señor fue transformando mi vida poco a poco hasta el día de hoy, que he visto la mano de Dios en toda mi vida, me ha fortalecido en todas las situaciones difíciles y me ha utilizado como instrumento de evangelización en mi familia y los de mi entorno. He aprendido a conocer y amar a Nuestro Señor Jesucristo y a su Iglesia Católica a través de mi Comunidad Madre de Dios a la cual pertenezco desde hace trece años.
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